Riachuelo

Ebrio del senil sol punzante
bajas por las calles de París
con los pies adoloridos
[ dando brincos,
con la mirada perdida
[ en el Sena,
y una sonrisa tonta
[ que delata
tu falta de razones para llorar.

Esperas volver a verle en sueños;
sueñas con que te quiera esperar.
Lo que un día se secó hasta ser riachuelo
poco a poco volverá a ser mar.