Poesía

Riachuelo

Ebrio del senil sol punzante
bajas por las calles de París
con los pies adoloridos
[ dando brincos,
con la mirada perdida
[ en el Sena,
y una sonrisa tonta
[ que delata
tu falta de razones para llorar.

Dos

Dos seres
se ignoran mutuamente
sabiendo que el otro
le ignora mutuamente
y a esto le llamamos
civilización.

Seguir

Todo lo que sé,
puedo morir en calquier momento
y si aún no lo he hecho,
es porque merece la pena
seguir viviendo.

Caladas

Si cada calada es un minuto menos de vida,
y cada segundo vale 1.
Al final del camino,
¿Me aperrentiré más
de los cigarros que no fumé,
de los poemas que no leí,
de las fiestas a las que no fui
o de los corazones que no conquisté?

¿Yo?

¿Y quién puedo ser?
si no sé lo que quiero,
si no encuentro en el mundo
una manta, un abrigo,
un techo que sea mío.

Sabina

Y su muerte fue mucho menos poética.
No fue una tarde otoñal en Lisboa.
No se esfumó, ni hubo misterio.
No se encontró el profesor con su piso vacío.